domingo, 27 de enero de 2008

bbq


LLevo de fiesta desde las 10 de la mañana hasta hace escasamente hora y media.

Mi cara no es la máss adecuada para hacerme una foto y enseñaros mi nueva imagen, tampoco tengo fotos de la fiesta, ya que como dije ayer era muy selecta, y la gente selecta no lleva consigo cámaras de fotos, a no ser que seas una super fotografa de prestigio como una de las invitadas que si llevó su cámara e hizo algunas instánteneas.

Tampoco quiero hacer pensar que el cambio ha sido radical y espectacular y luego defraudar tras comprobar que no era para tanto. Sinceramente no me hago la interesante, es que he tenido demasiado trajín.

La fiesta empezó más tarde de lo previsto, los invitados se retrasaron un poco pero llegaron justo para la hora de comer. La comida ha sido sublime, una mexcla de deliciosas texturas que no ha dejado a ninguno indiferente. Casí se nos cae la tarde comiendo y fue entonces, viendo la puesta de sol, cuando me acordé de ese día en la playa cuando el viento casi derriba nuestro velero y tuvimos que navegar rápidamente a la orilla donde después de varios intentos conseguimos volar nuestra cometa. En la foto de hoy, que vuelve a ser de archivo, aparece mi momento favorito de la puesta de sol de ese día en concreto.

Después del momento revival, llegó el momento que todos esperábamos, el momento de saborear las sabrosas tartas de Braulio, que para contentar a todos nos hizo un Brownie y una tarta de fresa. Tras la tarta una orquesta nos amenizó la tarde, incluso animaron a que algunos invitados le acompañasen. Después de esto la mayoría de los invitados se fueron, pero los que empezaron a tocar siguieron tocando sin parar repasando todo los hits que se les habia escapado a la orquesta inicial.

Tras una conversación en la cocina con los que aún quedabamos con ganas de filetes se puso fin al evento que se promete repetir próximamente.

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