viernes, 11 de enero de 2008

Con el arsenal preparado.


Para evitar no sentirme culpable por levantarme mas allá de las tantas y media decidí aprovechar el día haciendo una de esas cosas que es tan provechoso como poco apetecible, estudiar. Sabía que no me iba a hacer ningún mal y que seguramente sería la manera de conseguir que me cundiese lo poquito de mañana que me quedaba.


Lo primero de todo sería elegir los colores con los que iba a hacer los esquemas, lo segundo elegir el color con el que subrayaría los apuntes y lo tercero intentar recordar los colores elegidos para evitar que cuando llegue al último esquema todo sea monocrómatico y no consiga llamar mi atención.
Lo que para mucho de vosotros es una memez, una pijada y una pérdida de tiempo, para mí inexplicablemente es super útil y una de las técnicas (si se le puede llamar a ésto técnica) que más me ayuda a concentrarme.
Una vez le pregunté a un ex compi de clase el por qué de que mis compañeros me ven como la perfecta candidata para dejarles apuntes, y éste me contestó que seguramente sería por qué cojo apuntes con más de tres colores ( y a veces cuatro). A mí este motivo no me convence demasiado ya que muchos se limitán a fotocopiarlos en b/n... Seguramente pensarán que si tengo tiempo para escoger y pensar el color con el que escribiré cualquier enunciado debe ser porque me sobra tiempo después de ordenar las ideas, escribir con letra clara o incluso a añadirles nota a pie de página. (nada más lejos de la realidad)
Quitando esta absurda reflexión que me ha robado aun más tiempo de estudio he contado las páginas y me he dado cuenta de que un tercio de mis apuntes están dedicados a la introducción de la asignatura por lo que deduzco que tendré que dedicarle un poco más de tiempo del que pensaba. Aunque cuando haya dominado este tercio de apuntes sólo me quedarán dos tercios entre los que se reparten 3 temas... Pensando en porqué una introducción a un tema es mucho más extensa que el tema en sí se me ha pasado el tiempo nuevamente.
Total que a fin de cuentas de riguroso estudio, con su memorieta correspondiente, poquito, pero al menos imagino por donde van los tiros del éxamen y como debo atacar...


mis bolígrafos esperan órdenes.








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