Un día cualquiera estás sentada en el sofá de tu casa, cenando tu comida favorita, viendo tu serie favorita, pensando que nada podrá romper esté maravilloso momento y llega tu madre y te dice : "madidi, mañana me tienes que acompañar al super, el frigorífico está vacío y yo sola no puedo con todo." A partir de ese momento mi mente solo piensa en que mañana me someteré al mayor sacrificio que se puede hacer por una madre y por que el frigórifico pose así de lleno y lustroso...
No duermo agusto porque sé que a una hora determinada me despertará diciendo que nos tenemos que ir, que es tarde...
Se me ocurren millones de cosas que podría hacer si no tuviera que perder gran parte de la mañana ahí...
No puedo pensar en otra cosa que no sea que tengo que ir al supermercado...
En definitiva, odio los supermercados y todo lo que guarde relación con compar alimentos.
No entiendo de dónde ni cómo, ni cuando surgió esta manía. Nunca me he perdido en ninguno de forma involuntaria, mi madre siempre me compensa que la acompañe comprandome más caprichos de los que merezco y lo peor/mejor de todo es que en el fondo cuando estoy ahí disfruto cogiendo las cosas que aparecen en la lista que mi madre ordena gracias al plano mental que tiene del super y cuando sales de ahí con la compra hecha, siento una satisfacción enorme porque sé que todo pasó, al menos, hasta la semana que viene.
Pero aun así lo cortés no quita a lo valiente y me preguntoq ¿porqué no se anima a hacerla online? sabe perfectamente que quiere, no mira ofertas, ni comprara precios, siempre compra los mismos productos de las mismas marcas...¿por qué tiene que hacer pasar a su adorable hija por esto?
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