Hoy tengo un día melancólico.
Mientras estudiaba el arte visigodo, por el rabillo del ojo miraba la lista interminable de las cosas que tengo que hacer antes de que acabe Enero, mientras, mi mente repasaba todas las que me apetecían hacer antes que las anteriores.
Entonces me acordé de Agosto, de como mataba el tiempo de sus días tostandome en la arena, paseando en bici, comiendo paella en el chiringuito, tomando clases de salsa y danza del vientre en la playa, navegando con nuestro velero... En esos días no tenía nada mejor que hacer, no me apetecía nada más que eso.
Como soy tan puñetera, seguro que el día que acabe con todas mis cosas pendientes se me olvidarán todas estas cosas que me apetecen hacer pero que los deberes me lo impiden.
Nunca pensé que un día de invierno, acurrucada con una mantita en el sofá, que es una de las cosas más apetecibles del mundo, me diera por acordarme de Agosto y echarlo de menos encima.
Cada día creo más que nací en la latitud equivocada, que debería ser una chicarrona del norte y vivir en un sitio como Escocia, Galicia o Canadá. Pero ahora que en Enero hecho de menos los calores de Agosto y cuando llegue éste echaré de menos esta rasca invernal pienso que quizás mi sitio sea el hemisferio sur, quizás Buenos Aires, al menos hasta que me de cuenta de que es lo mismo pero cambiandole a los meses el nombre.
Pero cada día que pasa me imagino menos viviendo fuera de neverland.
No hay comentarios:
Publicar un comentario