Hoy no me ha importado mucho levantarme tarde, porque así quedaba menos para darle los regalos a Crish, que hoy celebraba cumple y vuelta a la vida laboral.
He tenido tiempo de dedicarles unas horas al bricolaje pero la evolución es lenta, ya que no tengo un bricomania que me guíe. Sé que existe un súcedaneo de Bricomania por la parilla televisiba pero no es lo mismo... sin consideraban que los proyectos de Kristian Pielhoff (el atractivisimo presentador de Bricomanía) eran un poco descabellados, los de este programa llamado Bricolocus (que dentro de unos dias nos va a enseñar como hacer una mesa de forja) ya roza lo imposible, a no ser que vivas en Leroy Merlin, claro está.
Por fín dieron las tres de la tarde (hora en la que tengo la cabeza) y empezó la prefiesta cumpleañera. Crish decidió celebrar su cumple de forma oficial el findesemana con una bbq en su loft de campo. Por eso el plan de hoy os puede resultar un poco triste para un día tan señadado. Tanbién he de confesar que no soy nada dada a las celebraciones de ningún tipo.
Todo se reduce a una comida en nuestro restaurante italiano preferido. Tras las malas experiencias cosechadas durante este último año en Italianos, este sitio me ha devuelto la fe en la comida italiana, aunque aún no he encontrado un distio donde hagan las pizzas más ricas que en el Speed Meal.
Después la necesidad de bajar la comida me hizo arrastrar a Cris hasta las rebajas. He descubierto que las lentejuelas negras me favorecen pero los vestidos de corte recto no, que la l de H&M es excesiva y que las rebajas de bsk son una caca. Lo justo ahora era que me dejase arrastrar hasta nuestra tienda de guitarras favorita (la única que no me da dolor de cabeza) para que Crish comprara su autoregalo. Luego tras merendar nos fuimos a casa donde yo seguí con el bricolaje y él se peleó con ese "cacho bicho" que tiene por ordenador.
Yo he decido reecontrarme con mis ciberamigos a los que tengo muy abandonados que no olvidados así que vista la hora que es y que sigo por aqui, algo me hace pensar que mañana tampoco me cundirá el día.
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